Cuando era pequeña me enseñaron las matemáticas de forma tradicional y convencional, con papel, lápiz y mucha goma de borrar.
Siempre era la última en terminar los ejercicios, era yo la última en salir de clase a las 5 de la tarde, terminava llorando y odiando las matemáticas...
Siempre era la última en terminar los ejercicios, era yo la última en salir de clase a las 5 de la tarde, terminava llorando y odiando las matemáticas...
Tardes y tardes de refuerzo particular y terminaba con la calculadora en mano, mi insuperable amiga!
Ahora, unos años más tarde, al empezar a estudiar educación primaria me pregunto...
¿Como voy a enseñar mates si las he odiado siempre y tampoco las entiendo?
Pues bien, aquí estoy intentando introducirme a este nuevo mundo, de momento a través de las TIC, ¡Y ya veremos!

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